miércoles, 6 de julio de 2016

"Corazón de roca negra" y más


Qué vértigos de nubes
me amenazan,
qué sueños profundos
pasan por la almohada.

Eres humo, aire
comprimido, canto
que se extingue.

La noche es inmensa,
como el último eslabón
de mi destino.

Tejo y destejo
las horas de los muertos.
Rompo un corazón
de roca negra.
Cuánta soledad
en tu mirada,
cuánto vacío,
cuánta perpetuidad
a cuestas.

Qué a deshoras
vine a encontrarme,
qué a tiempo
me descubres.

Mírame. Con la solidez
de mis plegarias
amanezco.

Me despliego
y sólo queda ese astro,
esa quietud
explosiva.
El ojo del sol
parpadea
en la montaña.



Desintegrada
        
         Contemplo mi pierna
         poco a poco se transforma
en otra pierna.
Veo mis manos, y de pronto
no me perteneces.
Son medusas perdidas,
despeñados pétalos.

Son como mi rostro,
tan ajeno y tan mío
multiplicado en prismas
que se encadenan, se aman,
se destruyen.

Simetrías rotas,
corpúsculos
de imágenes.



Canción

La tormenta está en la mente,
el fantasma, el sonsonete.

Sólo se escapa con la muerte.




Corazón derruído 
        
         Acostumbrada a la fugacidad
         como río de luciérnagas
viajo sin destino.

Traigo una taza de chocolate,
un estimulante de amor
y de ilusiones,
una olla repleta
de claridades,
un camino seguro…

Como ladrona
llego a mi esencia
y la doy al mundo.
La reparto por igual
a los que callan,
a la mano que quiere
atrapar
y todo se le esfuma.

Me miro en los ojos de los demás.
Me miro como me miran
ellos. No soy yo, todos, distinta.

Pesada, como el plomo,
arrastro mis años
como un reo.
Los cargo
sobre mi espalda y camino
hasta el final
con el saco roto
amarrada
a mi muerte.



(De mis primeros poemas)

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